
El atroz crimen de Ramón Da Rosa (40) en el Paraje Las Quemadas, Cerro Corá, aún está fresco en la memoria de los misioneros. El hombre, que tenía una pierna amputada, terminó con el torso literalmente abierto y el asesino le sacó gran parte de los órganos e incluso ató sus muletas con los intestinos.
Por el caso había hasta ayer dos detenidos, pero luego de que las autoridades del Juzgado de Instrucción Seis definieran su situación procesal el destino de ambos fue dispar. Mientras que el principal acusado irá a una cárcel común, el otro fue liberado y volvió a su casa.
Es que según confirmaron diversas fuentes ligadas a la instrucción, la defensa de José Andrés Quednau (37) fue notificada ayer de la prisión preventiva. Se lo acusa por los delitos homicidio calificado (artículo 80, inciso 2), femicidio en grado de tentativa y desobediencia judicial en grado de tentativa, todo en concurso real.
El segundo inciso del artículo 2 indica que “ se impondrá prisión perpetua al que matare con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso”. El intento de femicidio, en tanto, es por el ataque a Teresa Del Carmen Venecio (42), quien era la pareja de Da Rosa y ex pareja de Quednau.
Se ordenó que el hombre sea trasladado a la Unidad Penal VI de Miguel Lanús -Posadas-, donde seguirá el proceso. Allí podría quedarse 35 años si es considerado culpable.
Respecto a Dario Daniel M., presunto cómplice y detenido días después a instancias de la declaración del hijo de Del Carmen Venecio, se determinó que siga el proceso en libertad luego de establecerse una caución juratoria. De todas formas tiene prohibido abandonar el país.
Si bien la investigación fue llevada hasta el momento por el juez Ricardo Balor, titular del Juzgado, la firma de la preventiva estuvo a cargo de su par Miguel Mattos, quien desde ayer lo subroga debido a la licencia por compensación de feria del juez original.
El hecho ocurrió la mañana del miércoles 7 de septiembre en una calle de tierra muy angosta y rodeada de vegetación, donde Quednau los interceptó. Da Rosa y su pareja - que hacía poco había empezado la relación - recién habían salido de su casa y se dirigían a lo del patrón del hombre.
Según se reconstruyó, en el lugar hubo una discusión y golpes en los que intervino la víctima, instancia en la que se inició la pelea. El intercambio de piñas entre ambos se terminó cuando el acusado extrajo de sus prendas un arma blanca con la que atacó a la víctima. Fue el final de Da Rosa, que desde el inició se veía en desventaja debido a las limitaciones para movilizarse.
Lo que ocurrió a continuación fue una escena propia del sangriento final de Santiago Nasar descrito en el libro Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. El asesino prácticamente abrió al medio a su víctima en la cavidad torácica, extrayendo los intestinos y el corazón.
Con las vísceras el homicida ató las dos muletas de la víctima, formando así una cruz que quedó clavada en el piso al lado del cadáver. El cuerpo presentaba lesiones en el rostro y el brazo, como también así el tobillo, que casi se desprendió por la profundidad de los machetazos.
Los efectivos de la Comisaría de Profundidad, con jurisdicción en la zona, fueron advertidos por una llamada de Del Carmen Venecio del hecho poco antes de las 15 y se fueron hasta el lugar a constatar lo sucedido. Al lado del cuerpo estaba aún el presunto homicida con las manos ensangrentadas y un machete en la mano.
Los uniformados dieron intervención a las autoridades judiciales y el juez Ricardo Balor se hizo presente en la escena junto a uno de sus secretarios. También estuvieron las autoridades de la Unidad Regional X. A todos les costó creer lo que había ocurrido.
La autopsia determinó luego de que la víctima había recibido más de 50 cortes en el cuerpo, aunque debido al ensañamiento del asesino no se puedo determinar cuál de todas causó la muerte.
Días más tarde, el sábado 10 de septiembre, el presunto homicida fue trasladado a Posadas para completar la audiencia indagatoria ante el juez instructor. En esa instancia escuchó los elementos en su contra y decidió abstenerse de declarar. Su silencio persiste hasta el momento.
En el avance de la investigación fue detenido el presunto cómplice, quien fue señalado en el lugar de los hechos por el hijo de la mujer atacada. El adolescente, que tiene 14 años, dijo ante las autoridades judiciales que se cruzó con el sospechoso a caballo cuando huía con su mamá . También se pudo establecer que Da Rosa le debía dinero e incluso había sido amenazado.
El testimonio de la sobreviviente

“Nosotros veníamos caminando y de repente él - Da Rosa - me dice ‘vieja, vení acá sacame un pedazo de tabaco de la mochila’ porque él masticaba tabaco. ‘Bueno’, le dije. Yo me acerco y el agresor apareció por atrás mío, del monte salió a la calle y dijo ‘vos me estás insultando, hijo de puta’”, relató la sobreviviente.
Tersa amplió: “Yo le dije ‘no ves que no te está molestando, me está pidiendo un pedazo de tabaco, no te está insultando, no te está diciendo nada malo’. ‘Y vos callate, hija de puta’, me dijo y ahí me largó el machetazo acá (en la cara), después el otro acá (en el pecho) y después en la espalda”.
“Ahí le tiró el machetazo (a Lorenzo) y le pegó bien acá así (arriba de la ceja derecha), ahí le tumbó y yo le dije ‘dejale, dejale’. Yo reacciono cuando él (Lorenzo) gritó que le deje y mi gurí aparece de atrás con un machete corto pero no le pega, después tenía otro machete más largo así, mango de madera y le tira pero no le pega”.
“Como yo estaba chorreando sangre mi gurí se sacó la campera y yo le decía ‘dejale, dejale. Auxilio, auxilio’. Justo venía un hombre en una bicicleta y le decía ‘auxilio’ y el otro no le dejaba, no le dejaba para nada”. El hijo de la mujer la sacó del lugar y la resguardó cerca de la escena. El destino de la víctima ya se sabe.
Fuente: El Territorio